Tips y consejos para mamás de hoy
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El ABC de la mamá primeriza

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Por fin abandonaste el hospital y te diriges a casa con tu bebé en brazos. Es el primero. Todos te dicen cómo “debes” cuidarlo, “qué hacer para tal o cual cosa”. Pero a partir de este momento, es tu completa responsabilidad. Llegaste y son sólo tú, tu bebé y tu espacio. Y ahora, ¿qué se hace? ¿cómo se supone que hay que cuidar de un recién nacido? Si es el caso, sabes que tu pareja está ahí para apoyarte, pero el rol de mamá lo haces tú, y hoy, tienes que debutar.

 

Bienvenida, mamá moderna.

 

Esta entrada está dedicada a las mamás primerizas. Pensé en ellas para escribir este texto porque me di cuenta que no importa cuánt@s hij@s tengas, con cada un@ experimentarás un momento de “primera vez”. En este sentido, todas somos mamás primerizas, ¿ya lo notaron? Estamos en una constante de convertirnos en la mejor versión de nosotras como mamis, y eso nos pone de frente -a cada rato- con situaciones que nos estresan, angustian o simplemente no sabemos cómo resolver de inmediato. No te agobies, conserva la calma. Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco imposible. Cuidar a un bebé es el reto más amoroso que tendrás ¡Y nunca termina!Pero la recompensa es inmensa y puede venir en forma de un beso, un abrazo o ese maravilloso: “Mamá”.

 

Por eso, les dejo esta pequeña lista de tips para salir avante del “soy mamá primeriza” y no morir en el intento. Espero que les ayude, o al menos, les deje ver que aunque nadie nos enseñe, todas somos la mejor mamá:

 

Para tu bebé

 

  • Domina la hora de dormir. Ya sabemos que la actividad favorita de los recién nacidos es dormir. ¡Qué envidia! La recomendación es que durante, al menos, los primeros seis meses duerma contigo, es muy pequeño y necesita de ti. Además, no olvides revisarl@ de vez en vez para checar su respiración y que esté cómod@. Ponl@ siempre boca arriba y evita taparl@ demasiado. Está comprobado que “envolverlo” (literal) aumenta el riesgo de asfixia y muerte de cuna. Más vale prevenir.

 

Una forma sencilla de saber si tu bebé tiene frío o calor es poner atención a sus manos y pies. Si sus extremidades están fríos o de una tonalidad púrpura, es necesario que l@ cubras más, mientras que si notas que su cabeza o cuello sudan, entonces déjal@ más liger@.

 

  • Rompe un poquito el silencio. Sí, los bebés necesitan su rutina de sueño, y lograr que duerman un periodo prolongado es todo un logro. Pero relájate, no necesitas detener el mundo para que tu nen@ duerma. Parte de su desarrollo en la familia es habituarse a los ruidos de la casa y la rutina de todos los miembros en general. Cuando tu bebé tome la siesta durante el día, hagan su vida normal. Tu peque deberá acostumbrarse a estos ruidos comunes para conciliar el sueño, de lo contrario, nunca lo hará. A partir del mes y medio, tu bebé aprenderá a relacionar su descanso con los ciclos de día-noche, y poco a poco se acostumbrará a dormir más tiempo durante ésta. Otro tip es apagar la luz, así sabrá que ésta es una señal para la hora de dormir. Además, piénsalo así, intentar mantener todo en silencio absoluto hará que cualquier ruido inesperado lo sobresalte, e incluso, lo asuste.

 

  • ¡No lo cubras demasiado! Estoy segura que todos te recomendaron mantener siempre bien abrigad@ a tu bebé, y sí. Es necesario para evitar enfermedades, y sobre todo, porque los recién nacidos tienden a enfriarse con facilidad, pero no abuses. Procura que sus pies y su cabeza estén protegidos. Las prendas de algodón (un body/mameluco) son de gran utilidad para ayudarl@ a regular su temperatura en el ambiente que esté y l@ mantendrá calientit@. Recuerda, el objetivo es mantenerl@ fresc@, no que esté incómod@.

 

 

  • No seas la ‘Reina de la Limpieza’. Sí, como lees, no te obsesiones con el tema. Muchas veces ocurre que llevamos al límite el tema de mantener todo limpio y desinfectado con la llegada del bebé a casa. Sí, es importante -y necesario- que el que será su espacio esté lo más aseado posible, así como los objetos que utilicemos para su aseo personal y todo lo que esté en contacto con él/ella y posiblemente se lleve a la boca, ¡pero no exageres! Sobre todo con la obsesión que algunas mamis desarrollan por hervir T-O-D-O: Biberones, juguetes, chupones, mordederas, etc.

 

Calma. Aunque no lo creas, el exterior fortalecerá el sistema inmune de tu bebé y lo ayudará a desarrollar las defensas necesarias para mantenerse saludable.

 

  • Los bebés no necesitan bañarse todos los días. La ‘Reina de la Limpieza’ tampoco aplica en el aseo diario de tu bebé. No debes bañarl@ diario, lo mejor es utilizar alguna esponja para mantener limpias sus zonas íntimas así como manos y pies. Esto sobre todo porque, como sabrán, hay que esperar a que el cordón umbilical se desprenda por sí solo; hasta entonces, el aseo de la zona debe hacerse con un algodón y alcohol cada vez del cambio del pañal para que, poco a poco, se seque y se caiga de manera natural.

 

Lo ideal es bañar a tu bebé dos o tres veces a la semana, no más. Durante las sesiones de baño, debes estar atenta a un par de detalles para evitar que se enfríe y pueda contraer una enfermedad:

 

  1. Elige la misma hora para bañar a tu bebé. Ya sea durante el medio día que el Sol está en lo alto, o por la noche, si es que notas que a tu peque le sienta bien el baño con agua calientita para conciliar el sueño.
  2. Verifica que el agua esté a una temperatura óptima (37º C), aunque tu bebé te indicará cuál es la mejor.
  3. Mantén puertas y ventanas cerradas mientras l@ bañas para evitar corrientes de aire frías y mantener el ambiente ideal durante y después del baño.
  4. Ten preparada su toalla y su ropa. Debes evitar en todo momento que el bebé se enfríe. Seca bien su cuerpo, entre sus pliegues y sus oídos, esto para evitar infecciones de algún tipo.
  5. Nunca -pero NUNCA- l@ dejes sol@ durante el baño.

 

  • Dejarl@ llorar no les enseña nada. Existe un mito muy difundido acerca de que si atendemos de inmediato a los bebés en cuanto comienzan a llorar, los haremos caprichosos y berrinchudos. Esto es totalmente falso. Tu nen@ aún no es capaz de discernir estos comportamientos de la única forma de comunicarse que posee hasta el momento, el llanto.

 

Si tu bebé llora es porque necesita algo: Comer, cambio de pañal, abrigo o está acalorad@. Con la experiencia aprenderás a identificar el tipo de llanto para cada necesidad. No te agobies, ni lo agobies, es un proceso de entendimiento entre ambos. Tomarl@ en tus brazos y consolarl@ es la mejor manera de generar un vínculo de confianza y amor para hacerle saber a tu peque que estás ahí cuando lo necesite.

 

  • No hagas malabares con tus pechos. Tu recién nacido necesita de tu leche para saciarse y obtener de ella todos los nutrientes que le permitan enfrentar sus primeros meses de vida. Un error que solemos cometer cuando somos primerizas es intercalar un pecho y otro a la hora de darles de comer, muchas veces por comodidad nuestra, pero debes saber que la leche del final es la que más alimenta porque posee más cantidad de grasa que la primera que secretas. Por ello es necesario que tu bebé tome, de cada pecho, de principio a fin.

 

Sabrás que se ha vaciado completamente tu pecho porque éste estará blando; entonces deberá comenzar, si es necesario, la segunda toma con el otro pecho. Para establecer una lactancia adecuada debe beber y vaciar ambos pechos.

 

 

 

Para mamá

 

No estás sola. A veces sentimos que entre el embarazo y el cuidado de nuestro primer hijo nos perdemos nosotras. Pero no es así. Ser mamá es sólo una extensión más de la mujer que eres, y como todo en la vida, también necesita práctica para hacerlo mejor cada día. No te agobies pensando en lo ‘buena madre’ que debes ser para tu hij@. No existe una competencia de mamis porque no hay ningún premio en disputa más que el amor que cada hij@ devuelve a su mamá. Nadie puede calificarte o descalificarte por tus esfuerzos, nunca lo olvides.

 

Aprender a ser madre también es aceptar nuestras limitaciones: Reconocer cuando estamos cansadas, preocupadas, o incluso, cuando nos sentimos tristes. Todas estas emociones son comunes durante esta etapa. Acabas de afrontar un momento único que te exige mucho esfuerzo físico, mental y emocional. ¡No te quedes callada! Habla con tu pareja o tu familia y amigos. No te sientas avergonzada por pedir ayuda si la necesitas. Esto no te mostrará vulnerable, al contrario, te deja ver sensible.

 

Recuerda algo, antes de ser madre, eres una mujer, y antes de ser una, eres un ser humano.

 

Bienvenida, otra vez, a la mejor etapa de tu vida, mamá moderna.

 

Gracias por leerme,

 

Mariana.

 

REFERENCIAS.

 

  1. http://www.materna.com.ar/articulos/19107-consejos-para-madres-primerizas
  2. https://www.serpadres.es/bebe/0-3-meses/articulo/10-errores-madre-primeriza-cuidados-del-bebe
  3. http://www.todobebe.com/2016/12/19/diez-consejos-para-una-mama-primeriza/

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