Tips y consejos para mamás de hoy
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El síndrome del nido, ¿qué es y cómo saber si lo vives?

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Un pulpo hembra cuida alrededor de 40 días los entre 50 y 200 mil huevos que pone. Mantiene siempre la guardia durante ese tiempo hasta que estos abran. Nunca abandona su posición, ni siquiera para buscar alimento, porque en todo momento prepara el lugar para recibir a sus hijos. Para mantenerse y no abandonar la guardia es capaz de comerse sus propios tentáculos. Al final, en algunos casos, la hembra está tan débil por todo el proceso que es común verla morir.

 

En el reino animal, las hembras experimentan comportamientos de protección y preparación para la llegada de su descendencia. Adaptan el espacio y modifican sus prácticas con el fin de recibir en las mejores condiciones a sus crías. Esta conducta animal es similar a la que experimentan algunas madres durante el embarazo. Investigaciones científicas demuestran que en las mujeres embarazadas es común ver desarrollarse lo que se conoce como el ‘Síndrome del nido o Instinto de Anidamiento’, un comportamiento particular que se caracteriza por el deseo irrefrenable de limpiar y mantener todo en orden para el nacimiento de nuestro bebé. Se dice que, al igual que las hembras en los animales, las mujeres estamos ‘programadas’ para optimizar el lugar al que llegará nuestr@ pequeñ@. No hablamos de acotar conductas a nuestro género, sino de una cuestión de instinto, meramente biológica, que asegure la reproducción y evolución.

 

¿Te sientes inusualmente llena de energía y necesitas arreglar la casa y las cosas del bebé justo ahora? Hola, estás preparando el nido para tu bebé. Este síndrome o instinto suele aparecer en el último trimestre del embarazo, y junto con el exceso de energía vienen las ganas de limpiar. Es común ver que cuando este deseo aparece, el nacimiento está por llegar. Es una especie de anuncio de la próxima llegada de tu nen@. Mientras más dispuesta te sientas a realizar con ímpetu las tareas del hogar, el momento del parto está más cerca.

 

¿Te pasó o lo estás experimentando ahora? No te angusties, es común y una reacción muy natural. Y si no sucede, también lo es. Aunque es un comportamiento recurrente entre las embarazadas, no significa que todas deban pasar por lo mismo. Hay a quienes les cueste llevar a buen término los últimos meses debido al peso, el agotamiento y las complicaciones, pero hoy hablamos -literalmente- de las mamás gallinas. Si lo piensan con detenimiento, preparar el nido está relacionado con un proceso de transición. La inseguridad que produce una nueva etapa, la de ser madres, nos lleva a tomar el control de situaciones de las que sí podemos hacerlo: limpiar la casa. No es que no podamos seguir desarrollándonos profesionalmente, si es el caso, pero, como especie, nos aseguramos de que el que será el hogar del bebé, el nido, sea apto -bajo nuestros términos y condiciones- para su llegada. Esto está considerado uno de los factores emocionales que desatan el impulso por limpiarlo todo. Los físicos son nuestra capacidad física para sobrellevar el trabajo de parto, pero aquí juega la parte emocional.

 

Con la llegada de un bebé a casa, sobre todo si eres mami primeriza, nos invade también un estado de caos, en mayor o menor grado, pero a todas nos sucede. Caemos en un desorden emocional/emotivo propiciado por la incertidumbre: ¿Todo irá bien en el parto? ¿Cómo cuidaré de un recién nacido? ¿Seré una buena madre? Muchas preguntas nos sacan de nuestro punto de equilibrio, y la forma que encuentra nuestro cuerpo para subsanar los miedos y la angustia que nos produce el desorden emocional por el que atravesamos es justamente poniendo el orden lo que provea de seguridad física a nuestro bebé. Es la manera que desarrollamos para enfrentar los  cambios, lo desconocido y la nueva maternidad.

 

“El poder que tiene este instinto radica en el hecho de que el acto mismo de organizar y ordenar nuestro espacio físico, en realidad, está creando una vasija para un profundo y significativo cambio espiritual”.

 

Mantener todo impecable nos da seguridad y calma la ansiedad por el próximo nacimiento. Por ello, el anidamiento puede manifestarse, incluso, momentos antes de comenzar la labor de parto. No te asustes, no estás perdiendo el control ni eres una mala persona por preocuparte de tener todo listo, es absolutamente normal.

¿Cómo saber si tienes el ‘Síntoma del nido’?

 

  • Limpias cada rincón de la casa.
  • Preparas una y otra vez la maleta del hospital.
  • Tienes un deseo total de pintar la recámara del bebé.
  • Organizas su ropa varias veces al día.
  • Reorganizas todos los espacios de tu casa y pareces nunca estar satisfecha.
  • Te interesas por actividades que comúnmente no realizas.

 

Estas son algunas de las manifestaciones más comunes; sin embargo, las mujeres “anidamos” de distintas maneras. Algunas prefieren limpiar la casa a profundidad; a otras le da por pintar y redecorar, mientras que hay algunas más que sólo prefieren organizar el clóset. Todas estas conductas son válidas mientras no pongas en riesgo tu seguridad. No dejemos que el instinto sea más fuerte que nuestra prudencia. Evitemos situaciones de peligro que podamos lamentar. Por eso les comparto una lista de tareas del hogar que es mejor que NO realices durante el embarazo. Mantén la euforia a raya con ejercicio, caminatas u otras actividades que no impliquen grandes esfuerzos físicos:

 

1. Evita subir escaleras o escalar muebles que pongan en peligro tu equilibrio. Las caídas son uno de los riesgos más latentes en esta etapa debido a que nuestro centro de gravedad se ve modificado durante el embarazo, lo que nos hace más propensas a caernos con facilidad.

2. No levantes objetos pesados. Puedes lastimar tu espalda, recuerda que es en ella donde descansa todo el peso de tu bebé. Si es inevitable agacharte para levantar algo, procura hacerlo  de rodillas y mantener tu espalda lo más derecha posible cuando hagas fuerza. Nunca te agaches encorvando completamente tu espalda hacia adelante sin flexionar las rodillas, el peso jugará en tu contra.

3. Evita pintar. Ya hablamos de la tentación que produce, pero lo mejor es asignar esa tarea a alguien más. Aléjate de los productos químicos presentes en la pintura, además de limpiadores, pesticidas u otros líquidos para la casa. Procura siempre que los espacios estén ventilados.

4. Olvídate de limpiarle al gato (a las mascotas en general). Los animales pueden adquirir alguna bacteria o parásito porque suelen estar por todos lados, es normal. Mejor evita el contacto con ellos en la medida de lo posible, y mucho menos limpies su espacio. Deja que alguien más te ayude con esta tarea.

5. Lavar ropa, barrer y limpiar el baño pueden esperar. El objetivo es evitar que te agaches más de lo necesario, y además, reducir el riesgo de resbalarte con el piso húmedo. No es necesario.

 

Otras recomendaciones son:

 

  • No te canses de más. No querrás llegar al parto exhausta.
  • Si debes hacer las labores de la casa, tómate tu tiempo y evita esfuerzos innecesarios.
  • ¡Pide ayuda! Reparte las tareas con tu pareja.
  • No consumas tanto té, café, chocolate, y evita comidas muy condimentadas, sólo te provocarán más ansiedad y nervios.

 

Recuerda, el primer nido de tu bebé eres tú misma. Si tú estás a salvo, él/ella lo estará.

 

Gracias por leerme,

Mariana.

 

REFERENCIAS.

 

1. http://www.jai.com.uy/?Q=articulo&ID=4881


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