Tips y consejos para mamás de hoy
Tips y consejos para mamás de hoy
Carrito 0

Hablemos de ‘Deshidratación Infantil’

blog de mamás blog maternidad deshidratación infantil hijos mamá maternidad Tips Mamá Moderna

Hola, mamás modernas. Suelo dedicar este espacio semanal a compartir con ustedes las mejores prácticas, tips o recomendaciones que llevo a cabo con mis peques y en mi familia para apoyarnos juntas en este camino de ser mamás. Pero poco hablamos de los riesgos o problemas a los que nos podemos enfrentar con los peques durante su crecimiento, y es igual de importante que el resto, pues cuando hay niños en casa lo más importante es la prevención en todos los casos.

 

Por ello, hoy les comparto información de valor acerca de la deshidratación infantil, uno de los padecimientos más frecuentes a los que están expuestos los menores. Dentro de la infancia, el grupo de mayor riesgo por edad son los recién nacidos y los lactantes.

 

Existen diversos factores por los que ocurre la deshidratación en los niños; se debe, principalmente, porque padecen con frecuencia infecciones que producen fiebre, y a su vez, síntomas como vómito y diarrea, dos de los malestares que ocasionan la pérdida de agua corporal más frecuente en los niños. Pero también sucede por otro tipo de infecciones, respiratorias, por ejemplo, con las que también hay pérdida de líquidos.

 

La deshidratación infantil también es más frecuente en los niños porque el porcentaje de agua en su composición corporal es mayor, por lo que las pérdidas de líquidos a través de la piel, mucosas, orina y otras son más significativas que en un adulto. Otra razón es que los niños dependen de alguien más para acceder a los líquidos, pues aún no son autosuficientes para elegir las bebidas y mucho menos para beberlas por iniciativa propia en situaciones de riesgo como una enfermedad, calor fuerte o actividad física importante.

 

Junto con el diagnóstico de deshidratación, en caso de, es importante vigilar la alimentación, comportamiento y secreciones de los niños para evitar que le suceda una deshidratación extrema.

 

Debemos poner mayor atención en:

  • Bebés menores de seis meses.
  • Bebés con bajo peso al nacer.
  • Bebés que no consumen leche materna.
  • Niños que hacen más de cinco evacuaciones en 24 horas.
  • Niños que vomitan más de dos veces en 24 horas,
  • Niños que no toleran o no se les ofrece líquidos para hidratarse.
  • Niños con signos de desnutrición.

 

El estándar más importante para evaluar la gravedad de la deshidratación con mayor precisión es la pérdida de peso.

 

Otros signos clínicos son:

 

  1. La mollera hundida.
  2. Extremidades frías.
  3. Piel reseca.
  4. Ausencia de lágrimas.
  5. Respiración anormal.

 

De acuerdo con el grado de deshidratación se clasifica en:

 

Sin deshidratación clínicamente detectable

 

Es decir, niños que no presentan los signos clínicos anteriores. Esta se puede resolver en casa con rehidratación oral. Ojo. Mamás, papás: no den a sus peques bebidas gasificadas. Esto sólo empeorará su estado y no les aporta el agua y las sales que necesita su cuerpo para hidratarse.

 

Es necesario dar a los niños más líquidos de lo habitual: leche materna o Soluciones de Rehidratación Oral (SRO).

 

Es importante acompañar los líquidos con alimentos para prevenir la desnutrición, pero evitemos alimentos irritantes y grasosos.

 

Con deshidratación clínicamente detectable

 

Es aquella que puede diagnosticarse con base en los signos clínicos anteriormente mencionados.

 

Se recomienda una rehidratación oral en un centro de salud. En estos casos, es importante tener cuidado con la sobrehidratación.

 

Para los peques con este diagnóstico, la alimentación debe restringirse durante las primeras cuatro horas, excepto por la leche materna.

 

Deshidratación y datos clínicos de choque

 

Se detecta en aquellos niños con signos clínicos graves.

 

Se recomienda una rehidratación intravenosa en un hospital. Si el peque puede beber se le comenzará a dar una SRO y luego una solución.

 

Mamás, papás el objetivo de esta entrada no es ser alarmistas, pero sí conscientes de que nuestros bebés y peques pueden estar expuestos a este padecimiento. Prevenir nos apoya a mantenernos alertas ante cualquier cambio en su conducta y a identificar síntomas que puedan convertirse en un malestar mayor. Ser padres amorosos también es ser padres responsables, así que nada como estar informados para saber actuar cuando todo o nada suceda.

 

Gracias por leerme,

Mariana.

 

Con información de: www.massaludfacmed.unam.mx


Publicación más antigua Publicación más reciente