Tips y consejos para mamás de hoy
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¿Qué pasa con el cerebro cuando estás embarazada?

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Desde el primer momento en el que sabemos que seremos mamás visualizamos los cambios que experimentamos, o estamos a punto de experimentar. Primero, los físicos, desde los síntomas del embarazo hasta los evidentes en nuestro cuerpo a lo largo de los nueve meses de espera -y en medio de ese camino hacia la maternidad- los emocionales, relacionados con la incertidumbre por concebir un nuevo ser y con los cambios hormonales típicos de esta etapa. Pero, ¿qué hay del resto de nosotras? Por ejemplo, ¿qué ocurre en nuestro cerebro? Somos más que un vientre biológicamente listo para la concepción, pues convertirte en madre es toda una transformación que impacta, también, nuestra estructura mental.

 

Por ello, hoy quiero dedicar esta entrada a un tema que me parece de lo más interesante: Los cambios que ocurren en nuestro cerebro cuando somos madres. La primera conclusión con la que me encontré fue ‘El embarazo reduce la materia gris en el cerebro de la madre’ Sí, pensé lo mismo que ustedes… ¿Qué? ¿Esto quiere decir entonces que nuestra capacidad intelectual es menor? ¿Nos volvemos ‘menos inteligentes’? Primero, me molesté/desconcerté; luego, investigué más al respecto y no hay nada más alejado de eso. La respuesta la tiene la neurociencia. Sí, la gestación reduce la materia gris de nuestro cerebro en regiones que tienen que ver con las relaciones sociales, pero esto se debe a que nos prepara para asegurar la supervivencia de este nuevo ser al mismo tiempo que optimiza las conexiones neuronales relacionadas con la empatía. Es decir, menos materia gris pero mayor eficacia cognitiva como un mecanismo de adaptación para enfrentarnos a los retos de la maternidad.

 

En palabras sencillas, el festín de hormonas que experimentamos cuando somos mamás impacta en nuestro cerebro y nos prepara para ser más receptivas a las necesidades del nuevo bebé. Es un proceso evolutivo de reestructuración cerebral que NO reduce nuestras capacidades cognitivas pero SÍ incrementa nuestra sensibilidad para detectar peligros o reconocer el estado emocional de nuestro peque, y esto -mamás modernas-, me parece increíble porque nos deja ver que nuestro cuerpo es sabio y todo dentro de nosotras está preparado para estrechar el vínculo entre madre e hij@. 

 

Otro dato curioso es que estos cambios en nuestro cerebro permanecen, por lo menos, hasta dos años después del parto. Pero esto no termina aquí, el cerebro de una mamá desarrolla y mejora otras habilidades para enfrentar esta nueva etapa: 

 

Mamá multitasking

 

Convertirte en mami pone a prueba tu habilidad para realizar muchas tareas a la vez: Trabajar, dormir al bebé, darle de comer, atender la casa, a tu pareja, cocinar y un largo etcétera que resulta de integrar tu vida profesional con la familiar. Aprovechar el tiempo, aprender a priorizar actividades y no morir en el intento son cambios en la capacidad de organización y resolución que desarrollamos en nuestro cerebro.

 

Supermamá

 

Tener contigo una parte de ti definitivamente te hace un ser humano más sensible a las necesidades, temores o riesgos que tenga tu bebé. Es lo que llamamos la comprensión emocional del otro que, como mencioné antes, favorece la formación del vínculo entre nosotras y nuestr@ peque.

 

En este apartado también tiene lugar el concepto de ‘supermamá’. La actividad cerebral relacionada con el amor y la protección aumenta luego de convertirte en mami. Nada se vuelve más importante para nosotras que procurar el bienestar de nuestr@ bebé, por eso nos sentimos fuertes y valientes para enfrentar -literalmente- lo que sea que lo ponga en peligro. Esto se debe a la producción de las hormonas oxitocina y prolactina, ambas actúan como neurotransmisores para asegurar la supervivencia de este nuevo ser.

 

Las preocupaciones de mamá

 

Sí, son de origen biológico. La materia gris aumenta en la zona del cerebro relacionada con las preocupaciones y la ansiedad. Aquí también es donde la depresión post-parto y la irritabilidad tienen lugar. Por ello, para hacer menores estos padecimientos, la oxitocina y prolactina se producen en mayor cantidad.

 

Los sentidos se agudizan

 

Desarrollar un olfato muy sensible durante el embarazo, reconocer el llanto de tu bebé entre muchos o que se calme sólo con tus brazos, todo tiene un efecto a nivel cerebral que nos deja saber cómo es la relación con nuestr@ peque: ¿Qué siente y cómo se siente? Las estructuras cerebrales relacionadas con cada uno de los sentidos se modifican en función de estar más alerta de las necesidades de nuestro bebé. Así, nuestra capacidad visual aumenta para identificar peligros potenciales, sabemos si nuestr@ peque tiene frío, hambre o sueño sólo con escucharlo llorar o basta tomarlo de la mano para que se sienta seguro porque está mamá.

 

Hasta aquí la entrada de hoy. Espero que la próxima vez que te pienses como mami consideres que todo juega a tu favor para que seas la mejor versión de ti con tu bebé. Tu cuerpo y tu cerebro siempre han estado listos para ser mamá, pero nunca antes que tu corazón.

 

Gracias por leerme,

 

Mariana.

 

Referencias.

 

https://elpais.com/elpais/2016/12/19/ciencia/1482143576_514982.html

 

http://www.lavanguardia.com/ciencia/20161219/412734005342/cambios-cerebro-madre-embarazo.html

 

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2011-12-09/la-maternidad-cambia-el-cerebro-de-las-mujeres-y-las-hace-mas-inteligentes_583402/

 

https://www.guiainfantil.com/blog/familia/como-cambia-el-cerebro-de-la-mujer-cuando-se-convierte-en-madre/


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